Cabotaje de mi Tierra
Tengo un ramal que me ata a mis costas, pero no tengo cabotaje que me lleve a pasear. Agradezco la amabilidad que me da mi nacionalidad y lo vulnerable que quedó ante la lejanía en la que me encuentro, lamento perder lo verde del camino aunque tenga ramal que me guíe, mientras mi cabo traza la esperanza de un cabotaje.
Feliz estoy cuando veo a mi país intentando vivir de lo más hermoso de si mismo y de su gente, las costas empiezan a proteger mi pensamiento y la riqueza de la madre naturaleza me amarra a la delicateza de mi voluntad; voluntad que me invade en todo momento y averigua las posibilidades que tengo de recorrer mis costas acosta de mi ramal. Sin embargo debo agradecer los pastos verdes de mi camino, los mares que rodean mi mundo, los grandes arboles, más la flora y la fauna que desbordan mi naturaleza, los ríos coloridos y sucios, al igual que las montañas inmensas y las caidas libres de agua criatalina que resultan suficientes para amar a mis tierras, recorrelas y velar por ellas.
KtY0
Cartas Sin P.D
Desde la Cuna 1988
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